Para los que aún no hayáis visto este magnífico documental, realizado por Rubén Lijó, un estudiante de ingeniería canario. Del Mito a la Razón, aquí lo tenéis. ¡Imprescindible!
La mayoría de las ideas fundamentales de la ciencia son esencialmente sencillas y, por regla general pueden ser expresadas en un lenguaje comprensible para todos.Albert Einstein.
Las ratas muestran empatía por sus compañeras.

Tanto las ratas como los ratones no tienen buena fama en la sociedad actual, pero Pablo Herreros nos ayuda a cambiar esa imagen que tenemos a veces de estos pequeños roedores en su maravilloso blog Somos Primates. En él se explica cómo un estudio realizado por Inbal-Ami Bartal, psicóloga de la Universidad de Chicago, revela que al igual que los primates, las ratas muestran empatía hacia sus compañeras cuando se encuentran en una situación de angustia. El experimento es sencillo; Bartal organiza sus ratas por parejas y durante dos semanas las expone a 3 situaciones diferentes: con una de ellas encerrada en un tubo de plástico, con el tubo de plástico vacío y con un juguete dentro de dicho tubo. Las ratas se comportaron de manera más agitada cuando la compañera estaba encerrada en el tubo, lo que puede atribuirse al contagio emocional. Tras horas de exploración para intentar liberar a la compañera, consiguieron abrir el tubo, y tras sucesivas experiencias aprendieron a hacerlo en tan solo unos segundos.
Aquí os dejo el vídeo de este preciosos experimento.
Lynn Margulis (5 de Marzo de 1938 - 22 de Noviembre de 2011)

El pasado 22 de noviembre fue un día triste para el mundo de la ciencia, especialmente para la biología. Considerada una de las más notables científicas del siglo, Lynn Margulis falleció en su domicilio de Massachusetts a los 73 años.
Desde el principio, Margulis se centró en el origen de la vida en la Tierra, y cómo ésta se hizo fuerte en el planeta. A ella se le atribuyen tres importantes teorías evolutivas, las cuáles os invito a repasar.
La primera es la teoría de la endosimbiosis seriada (SET), considerada por la propia Margulis como su mejor trabajo, trata de describir el origen de las células eucariotas como consecuencia de sucesivas incorporaciones simbiogenéticas de diferentes células procariotas (bacterias de vida libre). Fue publicada en diferentes artículos y libros: On Origen of Mitosing Cells (1967), Origins of Eukaryotic Cells (1975) y Symbiosis in Cell Evolution (1981). La genética ha demostrado recientemente el origen simbiogenético de las mitocondrias de las células animales y de los cloroplastos de las células vegetales, dando la razón a Margulis años después.
"Las bacterias, fusionadas en simbiosis, nos dejan pistas de su anterior independencia. Tanto las mitocondrias como los plastos son bacterianos en su tamaño y forma. Todavía más importante es que estos orgánulos se reproducen de manera que hay muchos presentes a la vez en el citoplasma pero nunca dentro del núcleo. Ambos tipos de orgánulos, los plastos y las mitocondrias, no sólo profileran dentro de las células sino que se reproducen de manera distinta y en momentos diferentes a los del resto de la célula en la que residen. Ambos tipos, probablemente 1.000 millones de años después de su fusión inicial, retienen sus propias reservas reducidas de ADN. Los genes de los ribosomas de las mitocondrias recuerdan sorprendentemente a los de las bacterias respiradoras de oxígeno que viven actualmente por su cuenta. Los genes ribosómicos de los plastos son muy parecidos a los de las cianobacterias."
Lynn Margulis, Planeta Simbiótico.
Su segunda teoría, es la de la simbiogénesis. La simbiogénesis es el resultado de la simbiosis estable y prolongada que da como resultado la transferencia de material genético. Margulis, propuso que la mayoría de la novedad biológica podría provenir de procesos simbiogenéticos.
"Los micorbios son verdaderos especialistas en pasarles su ADN a otros en forma de genes enteramente funcionales. Estas artimañas sustentan la historia de la evolución darwiniana. Los microbios abandonados a su suerte, en condiciones de estrés y privaciones, tienden a unirse a otras formas de vida. Algunas de estas asociaciones duran una estación, o incluso menos, pero ocasionalmente, tienden a unirse a otras formas de vida. Algunas de estas asociaciones duran una estación, o incluso menos, pero ocasionalmente los microbios se funden permanentemente con formas de vida superiores."
Margulis y Sagan, Captando Genomas, 2003.
La tercera teoría no está exenta de cierta controversia, la teoría de Gaia es atribuida a James Lovelock. Margulis apoyó dicha teoría desde el principio ampliándola y aportando su visión de cómo las bacterias son las principales culpables de las transformaciones químicas en la biosfera. Esta teoría afirma que la Tierra fomenta y mantiene unas condiciones adecuadas para si misma, es decir, se autorregula.
"Lovelock postula que tanto la composición química de la atmósfera, como su temperatura global, la salinidad de sus océanos y la alcalinidad de la superficie de estos, no son parámetros aleatorios, sino que presumiblemente vienen regulados por el metabolismo de la suma de la vida sobre la Tierra. La Tierra presenta algunos rasgos propios de organismos individuales, está construida en gran medida a base de células que se reproducen, toma sus nutrientes del agua y produce incesantemente residuos. Ambos entran en asociaciones ecológicas, en ocasiones simbióticas, absolutamente necesarias para el reciclado de residuos, lo cual determina que el reino celular se expanda. El resultado consiste en que, con el paso del tiempo, el medio ambiente se vuelve cada vez más organizado, diferenciado y especializado."
Margulis, Captando Genomas, 2003.
¿Qué aspecto tendrían? (Segunda parte)

Siempre que veo los incontables diseños alienígenas que surgen de la imaginación de los especialistas de Hollywood, mi limitada mente científica no deja de pensar si dichas formas pudieran ser o no posibles. En la anterior entrada me centré en el aspecto que podrían presentar los seres extraterrestres, pero hay que tener en consideración también la siguiente pregunta, ¿qué tamaño podrían tener?.
La existencia de grandes monstruos que vemos en las películas como King Kong o la mujer gigante de "El Ataque de la Mujer de 50 Pies", es físicamente imposible. Si tomamos a dicha mujer y multiplicamos su tamaño por 10, su peso aumentaría, como su volumen 1.000 veces (10 x 10 x 10), sin embargo, el área de sección transversal de sus huesos y músculos sólo aumentaría con el cuadrado de la distancia (10 x 10 = 100 veces). Esto significa que el peso aumentaría mucho más rápido que su resistencia, por lo que sus piernas se romperían al dar el primer paso. Si se aumenta la escala de una hormiga en un factor 1.000, sería 1.000 veces más débil que una hormiga normal, y sería aplastada por su propio peso. Una excepción la constituyen las grandes ballenas, que cuentan con la fuerza de empuje del agua del mar.
Esta no es la única razón por a la que un alienígena cuyo hábitat no sea líquido no podría ser tan grande como hemos podido ver en ocasiones en la ciencia ficción. El calor emitido por un animal aumenta cuando aumenta su área superficial. Por ello cuando aumenta su tamaño en un factor 10, sus pérdidas térmicas aumentan en 10 x 10 = 100. Pero el contenido de calor dentro de su cuerpo es proporcional a su volumen, o 10 x 10 x 10 = 1.000. Por ello, los animales pierden calor más lentamente que los pequeños.
Si os sentís atraídos por este tema, no dejéis de repasar la obra de Michio Kaku, el gran científico de la ciencia ficción.
Y para terminar con el tema sobre alienígenas, hay que tener en cuenta lo enorme que es el rango de variación de los factores físicos en el que podemos encontrar formas de vida en la Tierra. Así por ejemplo, recientemente se ha descubierto en Sudáfrica un gusano nemátodo a varios kilómetros de profundidad, donde anteriormente se pensaba que la única forma de vida era bacteriana. Halicephalobus mephisto soporta temperaturas de hasta 41º C y atmósferas poco oxigenadas, se reproduce asexualmente y se alimenta de bacterias.
El Cuaderno Escocés

Lvov (Lwów en polaco) es una antigua ciudad ucraniana; polaca hasta la Segunda Guerra Mundial. Allí nació el genio de la ciencia ficción Stanislaw Lem (Solaris). La ciudad tiene una universidad de cuatrocientos años, una ópera y varios museos, pero quizá, el edificio más célebre de la ciudad sea una simple cafetería. Fue en el tumultuoso ambiente del Café Escocés donde nació una de las más singulares creaciones de las matemáticas del siglo XX. A él se acercaban químicos, físicos, matemáticos y algún que otro escritor, para pasar las tardes de los sábados conversando delante de un café. No obstante, los matemáticos formaban una tertulia cerrada, discutían sobre problemas o jugaban largas partidas de ajedrez.
Un día, Stanislaw Ulam, Stefan Banach, y Stanislaw Mazur acudieron a una sesión que duró 17 horas sólo interrumpidas por las comidas. Esa maratoniana reunión dio como resultado un importante teorema de análisis funcional. Al día siguiente, se encontraron con que hasta el más pequeño detalle de dicha demostración improvisada había sido borrado de la mesa de mármol en la que habían estado trabajando. No quedaba ni rastro del teorema. Fue entonces cuando intervino Lucja, la mujer de Banach, quien entregó a su marido un cuaderno donde pudieran anotar las cosas importantes, y que al finalizar la jornada se quedaría el dueño del Café Escocés. El 17 de julio de 1935, Banach anotó el primer problema. Había nacido el Cuaderno Escocés.
Durante la ocupación soviética de Lvov, matemáticos rusos como Sobolev o Lusternik escribieron problemas en el Cuaderno Escocés. Durante la ocupación nazi, el cuaderno permaneció escondido dentro de la caja de las piezas de ajedrez y enterrado junto a uno de los postes de la portería del estadio del equipo de fútbol de la ciudad, hasta que Hugo Steinhaus, uno de los pocos matemáticos que consiguieron sobrevivir al exterminio nazi, lo recuperó, lo copió a mano y envió una copia a Ulem que había huido a EEUU, en 1956. Éste lo tradujo al inglés y envió copias a diferentes universidades de todo el mundo. A partir de entonces, el Cuaderno Escocés se convirtió en leyenda.
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